Hace ya bastante que no he actualizado este blog. No es que no pasen cosas o que no haya temas de que hablar. Al contrario, sobran. Deber ser más bien la pasividad que me ha contagiado este otoño tan oscuro, que no me dan ganas de tipear unas cuantas teclas por lo menos.
En estos días le he recordado mucho a Diego Araujo, uno de mis mejores amigos a pesar de los años que nos separan, y con quien mantengo una agradable correspondencia. Hace un año, más o menos, él me tranquilizaba con estas palabras que son muy útiles otra vez “No te preocupes demasiado si por momentos sientes que no aprovechas del todo el tiempo y aun si te agarra la preocupación de repetir el papel de la burguesa que solo acompaña al marido...Son experiencias casi inevitables. Recuerdo que hace muchos años leí un libro maravilloso de Teilhard de Chardin: El medio divino. El habla allí de las pasividades de crecimiento y de las pasividades de disminución. Siempre ayuda el valorar si las pasividades que uno vive pertenecen a una u otra categoría: en el último caso, destruyen: en cambio, las pasividades de crecimiento, aunque son fases estériles y hasta negativas, terminan por ayudarte a avanzar.”
Con Misha también hablamos a menudo de este tema, que también es constante en las matemáticas, según lo tengo entendido. Períodos productivos, fases donde no aparece ningún teorema en la mente. Nosotros lo comparamos con el mar, las olas y las mareas.
Reporto desde mi sala. Son las 17h48 y desde hace ya casi una hora que está muy oscuro. El cielo negro me gusta en la noche, pero en la tarde me deprime. Misha, en este mismo momento, disfruta de su primera reunión en la 'Mathematical Whisky Society' (donde supuestamente se habla de matemáticas con un 'scotch' en la mano y que se llama así porque los ingleses son super rimbombantes) pero vamos, viernes a las 5 de la tarde, eso se llama chupe con los amigos de la oficina.
Ya estoy viendo que este post será el más incongruente de mi pequeña bitácora. En fin. No sé de qué hablar y solo voy a seguir hablando. Estuve en Londres el fin de semana pasado. Disfruté de la compañía de mi amiga Marta, una madrileña cariñosa, conversona e hiperactiva, con quien compartí una de las épocas más emocionantes de mi vida: seis meses en Milán apenas comenzado el 2000. Marta tiene algo de sangre mexicana. Estudió bellas artes y ahora trabaja en una galería. Se casó hace pocos meses con un serbio, Vukasim, un chico alto, guapo y con un sentido del humor puramente balcánico que le da un aire muy interesante. En fin, Marta esperaba mi llegada para ir a ver Batalla en el cielo. Y yo esperaba llegar para proponerle que la veamos. Así que sin más que hablar fuimos con nuestras parejas a ver la película de Reygadas. Estaba muy entusiasmada porque Japón me gustó muchísimo. Esta, en cambio, es de lo peor que he visto últimamente. Aburrida, desagradable, pretensiosa. Los mexicanos, como nosotros, no nos mezclamos. Sí, el tema es apasionante, pero la película llena de símbolos rebuscados.
Justo antes habíamos cenado una sopa gigantesca en un restaurante vietnamita. Si van a verla, a pesar de todo, les recomiendo hacerlo con el estómago vacío.
Cambiando de tema, luego de haber abandonado mi blog completamente, estuve revisando las estadísticas de los visitantes. Cruel realidad. A mi blog los internautas llegan de relancina, buscando en Yahoo, Google y MSN "Cuál es la ropa típica de Inglaterra", "fotos del final de la telenovela Francisco el matemático", "nombres que combinen con german", "Láminas para cuadros", "Almacenes Quito", "Cómo hacer un mueble de cocina", "historia hebrea", "puertas rosany", "yuca teteras", "busco información de los reyes y príncipes de España", "ensayo+encuesta sobre la monarquía", "dalo bucaram y Gabriela", "comentarios sobre la película Sumas y Restas", "ensayos de películas", "sheffield acento", "láminas de michel en santo domingo", "de los emigrantes que viven en Bélgica"...
¿De dónde me saco las respuestas? Bueno, en Ecuador mi papi o el maestro Oña podrían ayudarme con la del mueble, pero ¿y el resto?
En fin blogeros ¿quieren reírse un poco? Entérense de quien los visita.
Yo por lo pronto me despido, esperando que la ola llegue, la marea suba o la pasividad disminuya. Como lo quieran poner.
Hasta la próxima les dejo con una cita de Love, el libro de Toni Morrison que estoy leyendo. Se ha quedado resonando en mi cabeza y dice así: “Nowadays silence is looked on as odd and most of my race has forgotten the beauty of meaning much by saying little. Now tongues work all by themselves with no help from the mind”. Amén.