jueves, abril 26, 2007

"¡Estamos trabajando para servirle!"



Con Mi padre, el turco, los EDOC abren sus puertas el 10 de mayo. Una película tan personal, íntima y sencilla me parece un regalo de apertura. Su director estará con nosotros.






Y en resumen, este, o casi este, es el equipo del festival:

De arriba a abajo, de
izquierda a derecha:

Alfredo, de la logia amena. En este preciso instante debe estar en la oficina, acabando el periódico. El arquitecto de Cinememoria, gracias a él tenemos periódico, impresos y además noticias del mundo de la ficción. No sé a qué ratos hace todo lo que hace porque siempre que le veo está conectado a IMDB. Me trae a casa por las noches ¡Qué gentil! Su película es A margen do concreto.

Daniel. Recién llegó a Cinememoria. Apenas lo conozco. Solo sé que no le gusta el pollo y que cuando la gente se chupa el hueso en frente a él puede desmayarse del asco. Se ha apoderado de la que solía ser mi computadora, con lo cual ya no tengo ni donde trabajar.

Lisandra, la productora, y además una amiga muy querida. Ahora está en Washington, seguramente preocupada porque los invitados lleguen, alcance el presupuesto y todas las cosas salgan bien. Por ella lamento no poder pasar Forever! Es fanática de Alguna Tristeza.

Albino, el jefe de tráfico. Un tipo bueno, bueno, bueno. Como hay pocos. Ha inventado un mecanismo colorido para hacer la grilla de programación. Ayer lo probamos y dio buenos resultados. Le gustó Meninas. ¡Grande Albino!

Daniel, el mal genio de la oficina (parece nomás) y mi super DP. Coordinador de subtitulación, asistente de producción ad honorem, Jefe de Prensa, depositario de mis penas, alegrías y secretos. Todo lo que le toque ahí está listo con buena cara ¡Super adquisición! El Bonafont de las sinopsis. Recomienda La otra copa.

Manolo, nuestro jefe, el director del festival y de Cinememoria. Uno de los mentores de este rollo en el que todos estamos metidos y, junto con Lisandra, los perseverantes del equipo. Gracias a ellos existe uno de los mejores momentos de mi vida, preparar los EDOC. De una semana acá lo veo más contento. Debe ser porque ganó el sí. Tiene una obsesión con Cocalero.

Coco, el anterior director de programación y ahora colaborador ocasional del festival. Nos ha dejado por sus proyectos personales pero sabemos que valen la pena. Se le extraña mucho. No le gustó El gran silencio, lo cual me cuesta entender. Escribió un gran artículo para el catálogo.

Galo. Nacido en Ecuador, educado en Alemania, es nuestro diseñador. Responsable de cómo se verá todo lo que publiquemos, y yo creo que muy bien. Nos trata por los apellidos. “Campaña, Mora, Avilés, Sarmiento…” El mensaje de su celular está en alemán.

Yo, la programadora. También me tocó con el catálogo. Si no llega a estar listo ya saben a quien echar la culpa. Me encantan Jimmy Rosenberg y unas 61 más.


Mauricio, coordinador de programación. Una de esas personas que me caen definitivamente tan bien, que me da gusto ir a la oficina con tal de verle. Ahora está al borde de la locura recibiendo tapes, consiguiendo la info que falta y mandando mails a todo el mundo, pero siempre sonreído esperando una llamada para irse a farrear. Los viernes no cuenten con él antes de las 12. Su película es Mi padre, el turco.

Ana Cristina, asistente de producción. Una chica educadísima, demasiado en comparación a todos quienes trabajamos con ella. Siempre está haciendo algo, de aquí para allá. Y siempre sonreída.

Isabel. Ha escrito algunos artículos para el periódico y esperamos que encuentre tiempo libre en su trabajo para que venga al festival. Dependerá si el Julián y la Manuela le dejan. Espero que sí porque siempre es muy intenso conversar con ella. Trelew la dejó llena de cuestionamientos personales.

Ruth, de regreso del kibbutz. Asistente de diseño. Su mouse ganó el record del ratón más pequeño del mundo. Pero ella lo maneja muy bien y ha terminado ya casi el programa de mano y los horarios de programación del festival.

Faltaron en la foto Juan Martín, Andrés, Jorge y Christian, asesores de programación. El Rama y la Maife también. Ahora disfrutan de la primavera en París y yo siento muchísimo su ausencia.

martes, abril 24, 2007

La razón de mi silencio

Una nueva edición de los Encuentros del Otro Cine está a las puertas y, con ellos, vuelve a ser posible la ocasión de pensar y sentir, compartir la vida del prójimo, acercarnos a la realidad y descubrir muchas historias que importan y que deben ser contadas, aunque lo importante, en realidad, es que sean oídas. Y es por esto que necesitamos de ustedes.
La programación de este año propone un homenaje a América Latina (con más del 50% de la selección dedicada a ella) y, en particular, al documental de Brasil. Documental para cine y TV. Sí, por qué no; si cuando la televisión propone reflexión y contenidos estéticos nos entusiasma de la misma forma y nos hace soñar en que en el Ecuador también debería ser posible.
No es casual lo de América Latina. La propuesta nace de una serie de encuentros, de un punto de vista, de nuestras urgencias y, además, de bellas coincidencias. En primer lugar está el momento histórico. Se vive una revalorización de nuestra identidad a la que consideramos importantísima. Cuenta también el buen estado de la producción en estas esferas, la que se ha visto beneficiada por iniciativas tales como el fondo Cinergia para América Central y Cuba, el proyecto brasileño DocTV -del que llegan cuatro filmes y su director, Paulo Alcoforado- que empieza a extenderse a toda Iberoamérica y permite el financiamiento de ‘documentales de creación’ para TV (Ecuador no podrá participar hasta que el Gobierno no haya pagado la cuota correspondiente a Ibermedia).
Ecuador, como todos los años, tiene su espacio particular dentro de la programación. Es una alegría y nuestra responsabilidad programar cinco largometrajes de reciente producción: Cuba, el valor de una utopía, de Yanara Guayasamín; Taromenani, el exterminio de los pueblos ocultos, de Juan José Vera; ¡Alfaro Vive Carajo!: del sueño al caos, de Isabel Dávalos; ¡Mete gol gana!, de Felipe Terán, y El tren más difícil del mundo, co-producción suizo-ecuatoriana, de Daniel Wyss. Todos comparten, en diferentes escalas, una buena factura técnica, la relevancia de sus contenidos y, además, títulos largos. A ellos se suman cortometrajes de temáticas variadas, de entre los que sobresale El carro del tío Arturo, de Gabriela Batallas, una bella reflexión sobre la fotografía como generadora de memoria, el destino y el paso del tiempo.
Somos un festival político, porque filmar es un acto político. Creemos en la urgencia de exponer ciertos temas que sacuden la consciencia donde a veces prima el sujeto sobre el objeto, en palabras de Coco Laso.
Pero sabemos también que el documental logra ser poesía, que puede elevar nuestro espíritu a dimensiones inexplicables gracias a la magia de lo real y a la sensibilidad de muchos artistas y es ahí, cuando urgencia y sublimación se juntan, que celebro al documental con toda la pasión y emoción posibles. Jimmy Rosenberg, el padre, el hijo y el talento; Mi padre el turco; Alguna tristeza; El gran silencio; La película de la reina; Cocalero; Meninas; Veinte años no es nada; Utopía 79, los cortos de Marcelo Bukin, Del luto a la lucha... Tantos filmes para sentir, soñar, reflexionar...