sábado, junio 17, 2006

Imágenes de la semana

Un post en imágenes, hasta tener tiempo de escribir:


El Muziekgebouw en Amsterdam, un edificio impresionante...



Ecuador-Costa Rica en Bonn, con Mary, mi hermana del alma, a quien siempre me hace bien encontrar



No pensé que había tantos ecuatorianos en Bonn, pero sí los hubo y salieron a festejar el 3-0



Mi papá y Beethoven ("el maestro de los maestros")


Lunes 12 de junio

Meadowfield, Durham, Newcastle


Empezamos el día ya tarde, con un delicioso desayuno. Al mediodía salimos a Durham, para que mi papi conozca la ciudad. Supongo que le gustó. Es una ciudad pequeñita, agradable. A mi me gusta sobre todo caminar bordeando el río, también el mercado y la tienda de tés y cafés Whittards of Chelsea. Mi papá experimentó la ‘comida de pub’, un empastado inglés, un montón de Coca-Colas. Ya no veré a Nina e Ivan porque él continuará su trabajo en Boston. Quisimos verles pero resulta que Iván está enfermo.
Al fin de la tarde volvimos a casa. Más fútbol. Empaqué la maleta para los próximos dos meses que estaré fuera de casa.
El lunes lo pasamos en Newcastle. Es una linda ciudad. Fuimos a The Sage, una imponente sala de conciertos diseñada por Sir Norman Foster. A mí me parece un hipopótamo o una ballena, y no lo digo peyorativamente porque una ballena plateada en el río Tyne siempre resulta atractiva. A mi papá le encantó el edificio, hasta le emocionó, diría. Creo que los dos nos conectamos especialmente por medio de la arquitectura.


‘All you can eat’ en el Chinatown, de compras de la camiseta oficial inglesa para mi ñaño, al aeropuerto. En la estación nos despedimos de mi chiquito. Realmente tengo mucha suerte de contar con él. Misha es un hombre íntegro y una razón importantísima de vivir mi vida.
Fuimos en metro al aeropuerto de Newcastle. El vuelo a Ámsterdam saldría retrasado. Hasta ahora ninguno de los vuelos que ha tomado mi papi ha salido a tiempo.
Llamé a Nina para despedirme. Resulta que Iván tiene varicela. Espero que Misha no se haya contagiado. Yo ya la tuve cuando niña.
Llegamos a Ámsterdam y una hora más tarde al Hotel Wilhelmina. Nos han dado un cuarto en el tercer piso y para subir solo hay las típicas gradas enanitas de las casas holandesas. El cuarto es bastante pequeño, acogedor en todo caso.
Casi ha medianoche salimos en busca de comida. Lo único es un Shawarma y para mi un ‘Kaas Brot’ o sánduche de queso. El dueño del restaurante es un egipcio súper conversón. Me recuerda a la hospitalidad de los jordanos en mi viaje a Petra. Siempre me hace bien volver, de cualquier manera, al Medio Oriente.
Tiempo de dormir y comienza la función. Además del calor, mi papi ronca y es imposible detenerlo. Intento con algodones en la orejas, tapándome con la almohada, lo odio, me enfurezco, pero igual él no se da cuenta. A las 7 de la mañana me meto en el baño. Me armo una camita con la cobija de colchón, me tapo con la sábana. Al fin duermo algo. A las 8 mi papá me golpea asustado. “¿Qué haces horas en el baño?” “No, no me hizo mal la comida. Solo quiero dormir un poco…” Media hora más tarde suena el despertador.

Sábado, 10 de junio

Londres, Meadowfield
 
A las 06h00 de la mañana Misha me dejó en la estación. Salí hacia Londres para retirar a mi papi del aeropuerto. Estaba muy emocionada. Día de reparaciones en la ruta. Llegar a Heathrow fue especialmente complicado. Fue el día más caliente del año hasta ese momento (30°C).
En el tren terminé de leer Mi querido Mijael, de Amos Oz. Con esta termino la quinta novela de Oz en menos de un año y pronto empezaré otras nuevas. A veces me siento como Jana Gonen…
Y bueno, ya en el aeropuerto, mi papá salió finalmente de su vuelo demorado de Alitalia. ¡Cuánta alegría! Para llegar a casa pasamos por Paddington (la estación del osito que se iba a Perú), Kings Cross, donde tomamos el tren, Darlingon y Durham. A mi papá le sorprendieron mucho los campos ingleses. Es cierto, son de un verde que llena de vida…
Misha había preparado un delicioso borsh (típica sopa de su tierra con remolacha, col, papas, carne de res, servida con una nuez de crema de leche y pan). El borsh de Misha es hasta mejor que el de mi suegra. Me fascina.
Por primera vez uno de mis padres conoce mi casa. Luego de llevar años de estar de acá para allá, es muy importante para mí que esto haya finalmente ocurrido.

Viernes, 9 de junio


Meadowfield, Durham
De alguna manera fue el día en que comenzó este viaje y, por ende, las vacaciones. En realidad no me moví más de 3 millas (algo así como 5 km., creo) que es lo que toma ir de casa al Departamento de Matemáticas en Durham, donde vimos la inauguración del Mundial con Misha, Farid, Dirk, Nina, Iván y algunos otros científicos menos entusiastas. Sin embargo, por la ilusión, la ansiedad y el ambiente festivo, considero al 9 también como la inauguración oficial del verano 2006.
Durante la mañana limpié la casa como nunca antes lo había hecho. Es que, lo que no he dicho hasta ahora, es que al día siguiente, o sea el sábado, mi papi llegaría a Londres. Sería su primer viaje a Europa, un viaje anheladísimo por cierto, y yo quería que nuestra casa brillase, hasta en los puntos que él no vería. Es impresionante toda la mugre que puede acumularse detrás de la refrigeradora o de la cocina.
A las 14h00 me preparé para ir a Durham. La camiseta de la Tri, un par de jeans, zapatos azul eléctrico con rayas amarillas… Diez minutos de bus me llevaron a la estación y allí, mis impulsos compulsivos, a ‘Help the aged’, la charity (o tienda de cosas usadas cuyas ganancias van a obras de beneficencia), donde me compré unos zapatos que el día anterior me habían seducido, que están casi nuevos y preciosos y me costaron solo 4 libras.
El clima estaba delicioso, así que decidí caminar bordeando al río. Veinte minutos de expectativa: se inauguraba el Mundial, llegaba mi papi, jugaba Ecuador...
La ceremonia de apertura no fue muy especial, o tal vez lo fue… Es que en Inglaterra prefirieron hablar de Rooney, de su recuperación, sus posibilidades, y apenas dejaron ver al Rey Pelé y a Claudia Schiffer (con un vestido más bien feo) desfilando con la copa.
Y bueno, Alemania jugó bien. Costa Rica lo mismo y sobre todo ese Wanchope. Me dio la impresión de que tienen un gran arquero, además. En realidad, quería que gane Alemania, porque nos conviene. También porque desde pequeña Alemania ha sido el equipo al que le he ido en los mundiales. En todo caso, el primer partido no me pareció lo suficientemente emocionante.
Acabado el encuentro fuimos a casa con los amigos. Pasamos por el supermercado para comprar pizza, cerveza y cidra, y allí me dijo un padre con su niño: “Nos preguntamos de dónde viene tu camiseta”. Después del 2-0 seguro que ya no se lo preguntan.
Canté el himno junto a nuestra tele LCD. Bellísima señal, mayor campo de visibilidad por el formato apaisado. La camiseta amarilla de los jugadores brillaba tanto como la mía. Oír el himno nacional lejos de casa, y en tales condiciones, emociona mucho.
Ecuador tuvo fans muy entregados de Argelia, Alemania, Rusia y Bulgaria. Y yo grité como nunca. Casi perdí la voz hasta el día siguiente.
Nina me preguntó porque ninguno de los futbolistas se parecía a mí. Le expliqué entonces que en el Ecuador hay una zona ‘negra’ y que la mayoría de futbolistas que valen la pena han nacido en esas tierras. Gente humilde que ha salido adelante por si sola, como lo destacaba el diario italiano La Gazetta dello Sport al día siguiente, que le procura al país una alegría tan grande, mientras que el país seguramente no les ha dado nada.
Tenorio, el Tin y mi preferido, Ulises. Una tarde de euforia…

jueves, febrero 09, 2006

La vista desde mi ventana...

... a las 5 de la tarde, un día como hoy, hace que la vida en Inglaterra tenga sentido. La luz ambarina cae sobre los árboles, las pinzas de la ropa se mecen delicadamente, un momento para quedarse mirándolo, perdidamente,...









viernes, febrero 03, 2006

Las transformaciones físicas seducen a la Academia


Rachel Weisz y Ralph Fiennes, el gran ausente en las postulaciones de este año

La actriz más glamourosa de Hollywood desafía a su belleza al colocarse una prótesis en la nariz y dejar que el maquillaje arruine la perfección de sus facciones. Otra engorda visiblemente, altera la delicadeza de su piel y pasa de diva dorada a monstruosa prostituta. Deliberadamente, un artista pierde todos los kilos que son necesarios para llegar a la demacración absoluta; encarna a un homosexual enfermo de sida.
Ciego, gay, retardado, alcohólico, mentalmente vulnerable, en orden cronológico y por citar solo unos pocos ejemplos. ¿Qué tienen en común? Que todos ellos, con prestaciones memorables la mayoría, se han llevado un Oscar por su trabajo interpretativo.
Como bien condensa un estudio de Filmsite, en el rubro actoral, es tendencia de la Academia premiar biografías de individuos notables, personajes históricos, defensores de la ley y enfermos mentales. Ayuda sobremanera si el personaje muere trágicamente y también si es algo genio o excéntrico y, en el rubro femenino, si es alcohólica o adicta a las drogas. Los cambios físicos pesan mucho, en suma, y así, para ganarse un Oscar ayudan mucho el maquillador y el entrenador personal.
Meses atrás, en el Festival de documentales de Sheffield, el realizador francés radicado en California, Jean-Pierre Gorin, decía que a través de su cine buscaba algo así como disparar desde un núcleo que le era próximo una infinidad de preguntas que quedarían sin resolver. Todo lo contrario al método sintético, al ‘procedimiento Moore’, o a la corriente de documentales de tipo informe, de la talla de The Corporation o Enron: The Smartest Guys in the Room (candidata al Oscar), donde una veintena de entrevistados explican lo que tenemos que saber para que al final entendamos todo de lo que al principio no teníamos ni idea.
Aunque a priori esto de las transformaciones físicas de los actores y la postura de Gorin sobre el documental no tienen mayor relación, ambos asuntos, como dos fusibles, han hecho contacto en mi mente para que se prenda una luz llamada Ralph Fiennes.
Bien dijo Rachel Weisz, al aceptar el Globo de Oro, sobre su compañero de reparto en The Constant Gardener del brasileño Fernando Meirelles: “uno no podría pedir un actor más comprometido y mágico”.
Fiennes interpreta a Justin Quayle, un delicado diplomático inglés sacudido por el remordimiento y los rumores de la infidelidad de su difunta esposa.
Como Gorin en sus filmes, el método de Fiennes va desde adentro hacia fuera, como si toda la fuerza interna que el actor le inyecta a su personaje provocase una explosión de sensaciones que emergen a la pantalla y que emocionan por su enorme sutileza, sin necesidad de un cambio de apariencia radical para sustentar la credibilidad, transformación y evolución del personaje.
Sin negar las cualidades de los cinco nominados a actor principal, hay un nombre que se le olvidó a la Academia.

*Una versión reducida estará disponible en el diario HOY

Ámsterdam celebra al cine de lo real



El domingo por la mañana, luego de ocho días en Ámsterdam y ya de vuelta en casa, reviso la lista de ganadores del IDFA. La casa de mi abuela, del español Adán Aliaga, se ha llevado el premio Joris Ivens al mejor largometraje documental y yo, ya sin poder hacer nada lejos de Holanda, siento un chuchaqui enorme por habérmela perdido.
Suele ser así en los festivales de cine, sobre todo en aquellos como este, donde la oferta es enorme y uno elige lo que ver un poco a ciegas, guiado acaso por una sinopsis que puede decir mucho del tema pero no siempre sobre la calidad de la película.
El IDFA es además un festival de estrenos (en las secciones competitivas por lo menos) sobre los cuales todavía es poco lo que se ha dicho. Por lo tanto, cuando se puede escoger entre alrededor de 10 filmes que se proyectan simultáneamente, un comentario negativo o una opinión algo fría, son suficiente motivo para cambiar de programa.
Están también los grandes nombres, aquellos imperdibles a quien uno va a ver traigan lo que traigan y que este año serían Depardon, Herzog y Kossakovsky (en este último reconozco su genio absoluto además de la cordura en el conjunto de su propuesta fílmica, pero debo admitir que simplemente entre sus documentales y yo -al menos en los que he visto- no llega a producirse aquella conexión tan necesaria en el cine).
En todo caso, una de las mayores satisfacciones del IDFA ha sido descubrir a la inglesa Kim Longinotto, veterana del cine de lo real (aunque todavía muy joven), cuya filmografía de carácter feminista ha sido reconocida alrededor del mundo y cuyo documental Sisters in Law -premiado en Cannes y presentado fuera de competencia en el IDFA- abrió el festival y se llevó muy merecidamente el Premio de la audiencia.
Otro de los puntos fuertes del IDFA fue la retrospectiva integral dedicada a Raymond Depardon, “el más grande realizador del mundo” en palabras de Ally Derks, directora del IDFA. El cineasta francés presentó su última película Profils Paysans : Le Quotidien y ofreció una clase magistral en la que compartió experiencias puntuales sobre el rodaje de sus filmes, su metodología y su visión del cine. Con la máxima de “liberar la visión”, Depardon afirmó que en estas alturas de su carrera vive “en el espíritu de filmar poco y mostrar todo”.
Sin embargo, no todo fue programación de primera en el IDFA. En las mesas del De Balie, el café y punto de reunión de los invitados del festival, se escuchaban reproches a la selección de este año. Un ejemplo es el filme venezolano El viejo y Jesús: profetas de rebelión, largometraje que aspiraba al premio Joris Ivens. Empezando por su título, el documental deja sentada ya su aproximación hipermilitante al tema. Y aunque no estoy en contra de esto, al contrario, su poca calidad me incomodó lo suficiente como para pensar que la fiebre antiimperialista y la novelería chavista de ciertos grupos de intelectuales de Europa debieron haber sido motivos suficientes para incluirlo en la competición, dejando a un lado la búsqueda de cualidades cinematográficas, casi inexistentes en esta película llena de buenas intenciones.

MIS FAVORITAS




Si la elección hubiera estado a mi cargo, el Joris Ivens habría sido para La persona De Leo N., del italiano Alberto Vendemmiati (descontando el hecho de que no vi los 21 documentales que competían por el premio mayor).
La persona De Leo N. es la historia de un transexual, Nicole De Leo, quien toma la decisión de cambiarse de sexo, en una operación subsidiada por la salud pública italiana.
Entre tantas razones para enamorarme de esta película y por qué no de su bellísima protagonista, creo que resalta toda la magia que se desprende de la forma cómo Vendemmiati decide abordar el tema: la iluminación, la representación de los excesos venecianos, las máscaras, la compaginación que se establece entre la obra de teatro en la que actúa Nicole y su propia operación, y luego el dolor, la soledad, los cuartos blancos del hospital, la relación truncada con la madre. Un documental con rostro de ficción, en el que uno se olvida por completo de que hay un dispositivo fílmico de por medio y la realidad fluye sin necesidad de que el realizador la devele deliberadamente.
Sisters in Law, la cinta más querida por el público del IDFA, pone sus ojos en varios casos de violencia, sobre los que toman acciones un grupo de juezas y procuradoras de una pequeña corte de justicia en Camerún. Filmado con muchísima inteligencia, sensibilidad y respeto por sus personajes, el documental condensa una amplia gama de emociones y a pesar de las injusticias y atrocidades que presenta, revitaliza al espectador y lo baña de optimismo.
Odessa… Odessa!, de Michale Boganim, y El Inmortal, de Mercedes Moncada, son otras joyas de la programación. Se trata de dos filmes realizados en 35 mm., en los que se siente, por sobre todo, a dos realizadoras jóvenes que al hacer documental piensan cinematográficamente.
Por su parte China Blue y Apaga y vámonos son un claro ejemplo de filmes militantes bien logrados, dos películas sumamente importantes por su contenido y con un discurso fílmico coherente. Con temáticas y estilos totalmente distintos entre sí, The Pipeline Next Door, 5 Days y 51 Birch Street son otros títulos para tener en cuenta.


* Esta nota también fue publicada en la Arte en Movimiento

Bin-Jip, la película del año

Escribí este artículo en Jerusalén, en septiembre -¡todavía hacía mucho calor!- para la edición de Octubre de la revista Arte en Movimiento. Hablo de una de mis películas favoritas del año pasado.


En septiembre, el Festival de San Sebastián otorgó el Gran Premio FIPRESCI a la Mejor Película del Año a Bin-Jip, del realizador surcoreano Kim Ki-duk, autor de The Isle; Spring, Summer, Fall, Winter... and Spring, y Samaritan Girl, entre otros filmes. Tal resultado se dio luego de que 300 miembros de la Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica la escogieran como el mejor largometraje estrenado entre agosto de 2004 y julio de 2005.
Bin-Jip ha sido distribuida internacionalmente con su título anglosajón 3-Iron (Hierro 3) y, entre otros premios, fue galardonada con el León de Plata al Mejor Director del Festival de Venecia del 2004.
Como afirman en San Sebastián, el Gran Premio FIPRESCI fue “creado con la intención de apoyar al cine más arriesgado, original y personal” y, en efecto, luego de 95 minutos de una experiencia cinematográfica sublime, queda claro que a Bin-Jip estos tres adjetivos le calzan de sobra.
Dice la 'trivia' de imdb que Kim Ki-duk escribió el guión en un mes, que la película fue filmada en 16 días y que el montaje tomó tan solo 10. Si estos datos fueran correctos, no queda más que aplaudir tal economía de tiempo, la misma que se repite en la narración, en la actuación, en los 'diálogos' y en el montaje de esta joya sencilla, pero con todos los quilates de rigor.
Sobre la génesis del proyecto, cuenta Ki-duk: “Estaba quitando un folleto que estaba pegado en la cerradura de la puerta de mi casa cuando de pronto se me ocurrió que todas las casas que tenían esa publicidad intacta durante varios días debían de estar vacías. La imagen de una casa vacía en la que no entra nadie me llevó a la historia de una persona muy solitaria, aislada de los demás, y decidí hacer una película acerca de un hombre que entra en ella y colma ese vacío con calidez.”
Tae-suk es un joven callado y solitario que ocupa momentáneamente viviendas cuyos propietarios están de viaje, pero que en vez de abusar de la hospitalidad de los ausentes, aprovecha la ocasión para lavar su ropa, cuidar las plantas y dejar las cosas en orden para su regreso. Un día, por error, llega a una casa que no estaba del todo vacía. Es el hogar de Seon-Hwa, una bella mujer maltratada por su marido, a la que cuidará como si fuese un ángel enviado para eximirla.
Siempre será posible contar otra historia de amor y esta vez el cineasta lo hace de una manera más romántica, misteriosa y extraña, con bien tramados toques de humor y de violencia en complemento. Nuevamente, Ki-duk fija su mirada en la soledad, el dolor, el proceso en que se construye la confianza entre los seres humanos y que concluye con la redención de sus personajes, ejes temáticos de su filmografía que también resaltaban en la extraordinaria Spring, Summer, Fall, Winter... and Spring.
Pero Ki-duk no está solo, pues Corea del Sur vive un gran momento cinematográfico. Oldboy y la trilogía de la venganza de Park Chan-wook, Memories of Murder (Joon-ho Bong) o A Tale of Two Sisters (Ji-woon Kim) son solo un pequeño ejemplo de una producción efervescente que gran favor le haría a las carteleras ecuatorianas.

miércoles, enero 04, 2006

Adiós 2005


Fin de año y año nuevo.- Momento para hacer el recuento de los doce meses pasados y construir mentalmente una serie de buenos propósitos que, en el mejor de los casos, se extinguirán ni bien transcurrida la primera quincena de enero.
Nunca disfruté de la celebración del 31. Tal vez porque siempre sentí que era más lo que perdía que lo que iba a llegar. Como si el tiempo al que quisiera aferrarme se fuera para siempre, arrastrado por la última página que le quedaba al calendario, y me trajera, a cambio, un temor inevitable hacia las amenazas del futuro y las profecías del fin de la nueva era.
Esta vez voy a respetar mi propio ciclo y dejar que el proceso se cueza más orgánicamente, internamente. No quiero imponerme productividad profesional, más libros que leer, kilos por perder o ejercicios por hacer, solamente porque el calendario cristiano me lo pide. Dice Wikipedia que quedan el chino, el gregoriano, el hebreo, el hindú y el musulmán, así que, esta vez, plegaré a otro.
En todo caso, ya que el calendario “es una cuenta sistematizada del tiempo para la organización de las actividades humanas”, he decidido organizar, de manera sistematizada, mis favoritos del año. Aunque sea para el recuerdo voy a intentar una especie de los 10+ de mi vida en el 2005.

LAS CANCIONES:

  • Another tribe, de Robert Plant, y la razón la da él mismo:
    "I gotta be saying something, I can't just throw straw in the wind and see where it lands. In truth, you have to have a reality about you, especially in my time of life.”
    Me alucina la letra de esta canción (miren el post anterior), aunque bueno, quién lo conozca desde sus días en LedZep, sabrá perfectamente que Plant es un gran “letrista”, lo que se confirma en Now & Zen, Dreamland y Mighty Rearranger.
    De hecho la voz de Robert Plant ya no puede ser tan aguda, como cuando dice “I think I might be sinking” en Going to California (mi canción preferida de todos los tiempos), pero sigue siendo una voz preciosa, la voz de un tipo que me da alas con sus canciones condimentadas con bendir y tehardant.
  • Y la más tocada, según las estadísticas de mi IPOD, Como nossos pais, de Elis Regina
LOS DISCOS:
  • Mighty Rearranger, de Robert Plant
  • Every day, more, de Pablo Rosenberg (puro pop en hebreo, sí, pero me sube tanto los ánimos, me trae tantos recuerdos y lo pongo tan a menudo, que no puede faltar en la lista!)
  • In the court of the Crimson King, an observation by King Crimson, un álbum de 1969 al que repetí más que nunca en el 2005
LOS LIBROS:
  • Una historia de amor y oscuridad, Amos Oz (la mayor revelación del año pasado no solo en términos literarios, los mejores momentos conmigo misma, el deseo de escribir, la necesidad de contar). Es muchísimo lo que le debo a este libro.
  • El maestro y Margarita, Mikhail Bulgakov
LAS PELICULAS (sin un orden en especial y las que recuerdo):
  • Avenge but one of my two eyes, Avi Mograbi
  • Bin jip (3 Iron), Kim Ki-duk
  • Me and You and Everyone We Know, Miranda July
  • Whisky, Juan Pablo Rebella y Pablo Stoll
  • Mar adentro, Alejandro Amenábar
  • Sisters in Law, Kin Longinotto
  • The 3 Rooms of Melancholia, Pirjo Honkasalo
LOS LUGARES:
  • Jerusalén, toda Jerusalén, ¡cada esquina de Jerusalén!
  • La plaza roja de Moscú (donde por primera vez sentí que las piernas pueden temblar de la emoción)
  • Petra
  • La Nueve de Octubre, en Guayaquil, a la altura de los Supercines, con cientos de gente caminando en ese rico calor. Una sensación deliciosa, una extraña comunión con los hermanos guayaquileños.
LOS DESCUBRIMIENTOS:
  • El IPOD que Misha me dio por mi cumpleaños, el nacimiento de una nueva relación con la música
  • Gmail y el adiós definitivo al Spam
  • Este blog
  • Y lo más importante: una serie de transformaciones interiores, pero sobre ellas prefiero no teorizar
LOS MOMENTOS (en orden cronológico y seguro que se me pasan muchos):
  • Regresar a Quito luego de casi dos años (con la alegría que implican todos los reencuentros, con mis papis en especial) y mostrarle Ecuador al Misha
  • Las jornadas de edición con Iván, como en los días de la Universidad
  • Retorcerme con la gastritis en la cama, mientras Ecuador bota al Presidente.
  • Enseñar mi película terminada a mi abuelo
  • Los EDOC, la preparación y el festival, disfrutados por igual
  • Disfrutar otra vez la compañía de mis primos y amigos
  • Las sesiones de croché con la Ro
  • Las tardes calurosas en Jerusalén, con Una historia de amor y oscuridad en la hamaca
  • El festival del folclor en Siberia y mi primer camping
  • Mi matrimonio en ruso y sin entender nada
  • Visitar la casa de Bulgakov y acariciarle a Begemot
  • La tarde en que conocí a Amos Oz
  • Emir Kusturica & The Non Smoking Orchestra en Jerusalén
  • Decirle adiós a Israel con un interrogatorio en el aeropuerto
  • La correspondencia con la Laura
  • Una semana de documentales en Ámsterdam, con Julián y Lisandra
  • Los martes, en la Fibonacci Film Society
  • Las llamadas hebdomadarias de mis papás (de enero a diciembre, siempre me suben los ánimos)
  • Misha, cada día

Another tribe


¡Una de las canciones más bellas de los últimos tiempos!

Another tribe - another brother
Torn between his lover and the gun
Another god - another mother
Weeps to justify the damage done

I wonder, through the lies and dirt
I wonder, will the meek inherit all the earth?

Truth collides with propaganda
Just another victim on the run
The world outside is full of candor
Seeks to justify the damage done

No wonder, so much pain and hurt
I wonder, will the meek inherit all the earth?

I think there may be a war in heaven
Paradise beneath the smoking gun
As every saint and small town savior
Race to justify their chosen one

I wonder, as our world collides
I want to reach out there,
across the great divide

Another tribe - another brother
Torn between his lover and the gun
Another god - another mother
Weeps to justify the damage done

miércoles, diciembre 14, 2005

La programación del IDFA inspira a los EDOC

Lisandra Rivera y Viviana Erpel, de la Asociación de
documentalistas de Chile, en un momento de descanso


Lisandra Rivera es la productora del Festival internacional de cine documental Encuentros del otro cine (EDOC) que se realiza en el Ecuador desde 2002. Este año tuve el agrado de representar junto con ella al festival ecuatoriano en el IDFA -la muestra de documentales más grande del mundo- que entre noviembre y diciembre celebró su 18 edición.
Ámsterdam nos recibió con un clima hostil, lluvias y granizadas intensas que, por fortuna, fueron menguando al pasar los días. Fue una semana dedicada al placer de mirar, desde la primera función a las 10h00 hasta las 00h35 cuando, puntualmente, el último tranvía nos llevaría de vuelta a casa.
Con casi 400 filmes en el programa, la elección fue complicada. En todo caso, al preguntar a Lisandra qué películas sería importante tener en Ecuador, ella sintetiza: “Sisters in Law, de Kim Longinotto y Florence Ayisi (Inglaterra, 2005), un filme que habla sobre el respeto a los derechos de la mujer en Camerún. Es una película fabulosa y no un panfleto feminista en lo absoluto. Los filmes austríacos We Feed the World y Our Daily Bread son importantes porque cuestionan al primer mundo ante la posibilidad que tiene de producir todos los productos alimenticios imaginables en cualquier momento del año.”
También incluye en la lista a 51 Birch Street (EEUU, 2005), “en la que un documentalista descubre que su madre, ya fallecida, era una mujer y no simplemente una madre. En base al diario que ella escribió durante 30 años, el director nos hace pensar en cómo son nuestros padres, en cómo ellos también tuvieron sus pasiones y sueños.”Entre función y función, en una atmósfera muy informal, surgió también la oportunidad de establecer varios contactos. De entre ellos resalta uno esencial con la Red de Documentalistas de Europa para la organización de un taller de desarrollo de proyectos documentales en Ecuador.
Es que, como sostiene la productora, “la realidad ecuatoriana provee de temas para miles de documentales y el taller intentará fortalecer nuestras destrezas de escritura y presentación de proyectos. Ahora que la ley de cine plantea una posibilidad real de tener un fondo de financiamiento de películas, se vuelve imprescindible que los proyectos sean sólidos”.

El fondo Jan Vrijman

“A partir del 2000, cuando decidimos hacer los EDOC, el IDFA se volvió nuestro 'festival modelo'. Ganamos el concurso del fondo Jan Vrijman y nos dieron 15 mil euros el primer año y 10 mil el segundo”, recuerda Rivera.
Manejado por el IDFA, el fondo Jan Vrijman financia proyectos relacionados con la realización y promoción del género documental en países en desarrollo, exclusivamente. Más información
www.idfa.nl

Esta nota se publica en el HOY, el 14 de diciembre. Esta es mi versión, sin correcciones de estilo, y con el titular original, pues en el diario lo cambiaron por algo que nada que ver.

jueves, diciembre 08, 2005

Tu sangre confronta a la industria


Para los que no la leyeron en el HOY, donde se publicó el 7 de diciembre, copio esta nota en el blog


El pasado abril, Tu sangre, de Julián Larrea, fue el filme ganador del concurso "Ojo con la democracia" organizado por Cinememoria y Participación Ciudadana. El concurso consistía en la realización de un documental que tratase sobre los procesos democráticos en nuestro país y cuyo premio en la categoría largometraje consistió en un viaje al Festival Internacional de Documentales de Ámsterdam (IDFA). Posteriormente, en los Encuentros del otro cine, el filme se llevó el Premio del Público.
Por su parte, Larrea (realizador argentino radicado en el Ecuador) inscribió a Tu sangre en el festival holandés. Aunque el filme no fue seleccionado en la competencia oficial ni en las secciones paralelas, fue invitado a participar en el Docs for Sale, un mercado de documentales que ofrece un número limitado de cintas a ejecutivos de canales de televisión, distribuidores y programadores de festivales de todo el mundo.
Sobre las posibilidades de vender su documental por medio de Docs for Sale, Larrea opina que “sería como hacer un gol de media cancha”. El mercado es “una maraña de nombres y de gente que se conoce entre sí”, donde cuentan mucho las relaciones y los contactos previos. Por otra parte, en las posibilidades de venta influye también la duración de las películas. En su mayoría, las cadenas las buscan de aproximadamente 50 minutos, para que quepan en sus bloques de programación. Con casi 71 min, Tu sangre resulta muy larga.
Sin embargo, el director comenta que estableció contactos con ejecutivos de Irlanda, Senegal, TV Catalunya y la distribuidora suiza First Hand Films, entre otros, con quienes eventualmente se podría llegar a algo
Larrea define al IDFA como una “linda experiencia, sobre todo por la posibilidad de conocer gente de Latinoamérica, ver muchos documentales, hablar con directores de distintos orígenes y ver en qué están”. Pero finalmente, comparte la lección: “En cierta forma tengo una decepción general, ya que no es porque llegas acá que vas a vender tu película. Las miradas aquí están puestas en otra cosa. Si quiero que mi próximo documental pueda venderse, debe tener una mirada más internacional. Hoy escribiría la sinopsis de otra manera, traería más material promocional. Todo me queda más claro”.

El Palmarés

Premio VPRO Joris Ivens al Mejor Largometraje Documental: La casa de mi abuela, de Adán Aliaga, España.
Premio Especial del Jurado: Our Daily Bread, de Nikolaus Geyrhalter, Austria.
Premio Silver Wolf al Mejor Cortometraje Documental: Before flying back to the Earth, de Arunas Matelis, Lituania-Alemania.
Premio del Público: Sisters in Law de Kim Longinotto y Florence Ayisi, Inglaterra.


jueves, diciembre 01, 2005

IDFA rinde tributo a Raymond Depardon



“Finalmente podemos ver la obra completa del más grande realizador del mundo”. De esta manera Ally Derks, la directora del Festival Internacional de Documentales de Ámsterdam (IDFA), presentó a Raymond Depardon, el autor de documentales de la talla de Reporteros y Urgencias, entre otros.
Depardon vino a Holanda a presentar su última película, el segundo capítulo de la trilogía Perfiles campesinos: Le Quotidien. El filme transcurre en distintos parajes del campo francés, donde la actividad agropecuaria va en serio descenso y cuyos personajes principales son en su mayoría los mismos granjeros de la primera parte.
Hijo de campesinos, Depardon formó parte del entorno rural hasta los 16 años, pero su pasión por la imagen lo empujó a la ciudad. Para él, la trilogía ha sido la forma de rendir homenaje a sus padres, a través de los bellísimos personajes de su historia. “Ellos vieron que no estaba hecho para ser granjero, pero nunca me lo reprocharon”.


Depardon comenzó su romance con la imagen por medio de la fotografía. El cine vino después y hoy son actividades que se complementan. “Creo que la fotografía me ha ayudado mucho a ser cineasta, pero no en la materia, más bien para encontrar un lugar muy rápidamente. De hecho la fotografía puede ser un limitante si quieres ser cineasta. Mucha estética, un plano luego del otro, mientras que el cine es el tiempo, la duración, la palabra y los tiempos muertos”.
Al hablar de Delitos flagrantes -uno de sus filmes más sobrios en el que recoge las primeras declaraciones de detenidos por crímenes menores en el Palacio de Justicia de París- el realizador francés sintetizó su método: “Trato de rodar la miseria con el mayor de los lujos. La ingeniera de sonido ocupa los mejores micrófonos y yo los mismos lentes con que se filma a Adjani y Depardon en el cine de ficción. No es porque un personaje se encuentre en la miseria o en situaciones de angustia y desesperación que se deba filmarlo de una mala manera”.


Esta nota que escribo desde Amsterdam se publica hoy en el Diario HOY


viernes, noviembre 11, 2005

Reporte de una tarde estrellada

Hace ya bastante que no he actualizado este blog. No es que no pasen cosas o que no haya temas de que hablar. Al contrario, sobran. Deber ser más bien la pasividad que me ha contagiado este otoño tan oscuro, que no me dan ganas de tipear unas cuantas teclas por lo menos.
En estos días le he recordado mucho a Diego Araujo, uno de mis mejores amigos a pesar de los años que nos separan, y con quien mantengo una agradable correspondencia. Hace un año, más o menos, él me tranquilizaba con estas palabras que son muy útiles otra vez “No te preocupes demasiado si por momentos sientes que no aprovechas del todo el tiempo y aun si te agarra la preocupación de repetir el papel de la burguesa que solo acompaña al marido...Son experiencias casi inevitables. Recuerdo que hace muchos años leí un libro maravilloso de Teilhard de Chardin: El medio divino. El habla allí de las pasividades de crecimiento y de las pasividades de disminución. Siempre ayuda el valorar si las pasividades que uno vive pertenecen a una u otra categoría: en el último caso, destruyen: en cambio, las pasividades de crecimiento, aunque son fases estériles y hasta negativas, terminan por ayudarte a avanzar.”
Con Misha también hablamos a menudo de este tema, que también es constante en las matemáticas, según lo tengo entendido. Períodos productivos, fases donde no aparece ningún teorema en la mente. Nosotros lo comparamos con el mar, las olas y las mareas.
Reporto desde mi sala. Son las 17h48 y desde hace ya casi una hora que está muy oscuro. El cielo negro me gusta en la noche, pero en la tarde me deprime. Misha, en este mismo momento, disfruta de su primera reunión en la 'Mathematical Whisky Society' (donde supuestamente se habla de matemáticas con un 'scotch' en la mano y que se llama así porque los ingleses son super rimbombantes) pero vamos, viernes a las 5 de la tarde, eso se llama chupe con los amigos de la oficina.

Ya estoy viendo que este post será el más incongruente de mi pequeña bitácora. En fin. No sé de qué hablar y solo voy a seguir hablando. Estuve en Londres el fin de semana pasado. Disfruté de la compañía de mi amiga Marta, una madrileña cariñosa, conversona e hiperactiva, con quien compartí una de las épocas más emocionantes de mi vida: seis meses en Milán apenas comenzado el 2000. Marta tiene algo de sangre mexicana. Estudió bellas artes y ahora trabaja en una galería. Se casó hace pocos meses con un serbio, Vukasim, un chico alto, guapo y con un sentido del humor puramente balcánico que le da un aire muy interesante. En fin, Marta esperaba mi llegada para ir a ver Batalla en el cielo. Y yo esperaba llegar para proponerle que la veamos. Así que sin más que hablar fuimos con nuestras parejas a ver la película de Reygadas. Estaba muy entusiasmada porque Japón me gustó muchísimo. Esta, en cambio, es de lo peor que he visto últimamente. Aburrida, desagradable, pretensiosa. Los mexicanos, como nosotros, no nos mezclamos. Sí, el tema es apasionante, pero la película llena de símbolos rebuscados.
Justo antes habíamos cenado una sopa gigantesca en un restaurante vietnamita. Si van a verla, a pesar de todo, les recomiendo hacerlo con el estómago vacío.
Cambiando de tema, luego de haber abandonado mi blog completamente, estuve revisando las estadísticas de los visitantes. Cruel realidad. A mi blog los internautas llegan de relancina, buscando en Yahoo, Google y MSN "Cuál es la ropa típica de Inglaterra", "fotos del final de la telenovela Francisco el matemático", "nombres que combinen con german", "Láminas para cuadros", "Almacenes Quito", "Cómo hacer un mueble de cocina", "historia hebrea", "puertas rosany", "yuca teteras", "busco información de los reyes y príncipes de España", "ensayo+encuesta sobre la monarquía", "dalo bucaram y Gabriela", "comentarios sobre la película Sumas y Restas", "ensayos de películas", "sheffield acento", "láminas de michel en santo domingo", "de los emigrantes que viven en Bélgica"...
¿De dónde me saco las respuestas? Bueno, en Ecuador mi papi o el maestro Oña podrían ayudarme con la del mueble, pero ¿y el resto?
En fin blogeros ¿quieren reírse un poco? Entérense de quien los visita.
Yo por lo pronto me despido, esperando que la ola llegue, la marea suba o la pasividad disminuya. Como lo quieran poner.
Hasta la próxima les dejo con una cita de Love, el libro de Toni Morrison que estoy leyendo. Se ha quedado resonando en mi cabeza y dice así: “Nowadays silence is looked on as odd and most of my race has forgotten the beauty of meaning much by saying little. Now tongues work all by themselves with no help from the mind”. Amén.

miércoles, octubre 19, 2005

El festival de documentales de Sheffield


Sheffield es una ciudad mediana y agradable, situada en el condado de Yorkshire, donde se rodó Full Monty. Allí, desde hace 12 años, tiene lugar el festival de documentales más importante del Reino Unido. Este año tuve la suerte de estar ahí por algunos días, de entusiasmarme con películas fabulosas, aburrirme en algunas conferencias, conocer a gente interesante y, como suele ocurrir después de cada festival de documentales, reanudé mi compromiso con el cine de lo real -aunque sea de corazón- y tal vez eso es lo que me tiene algo deprimida.
Mientras escribo esto, supongo que mis amigos de Ecuador estarán disfrutando del Cero Latitud. Bueno, siendo precisa, están durmiendo y soñando con la película del día anterior. Alfredo ya hizo su comentario sobre Sumas y restas y me deja con muchas ganas de verla, sobre todo porque hace un par de años, cuando escribía en el HOY, conocí a Gaviria -que estaba en Ecuador con motivo del Festival de cine en la calle- y me impresionó su sencillez, compromiso y buena onda. No es que quiera ver una película porque le conozco al director (cierto es que últimamente me he portado medio groupie, tomándome fotos y subida al escenario con Kusturica, pidiéndole autógrafos a Amos Oz y persiguiéndole a Avi Mograbi), pero estoy convencida de que la calidad moral de un artista emerge desde sus películas y sus libros y por eso los busco, de ahí que prefiera a Sábato que a Borges, que ame a Buñuel no solo por Ensayo de un crimen y cada una de sus películas, si no porque decidió no regar más el jardín de su casa en el DF, para no gastar el agua que escaseaba en otros barrios de la ciudad. Sí, sí, ya me dirán que era machista y bastante cascarrabias. Nadie es perfecto, amigos míos, y con esto no quiero decir que no me guste el cine de Polanski, pero de ahí a admirarlo hay un largo camino.
Vuelvo a Sheffield. El festival tiene su sede en un edificio muy grande, agalponado (si con esta palabra puedo decir que parece un enorme galpón), de estilo art-deco, donde comparten piso The Workstation y
The Showroom.



The Showroom es una multisala muy sobria y con una programación decente, uno de los cines independientes de más renombre en Inglaterra, dicen. Nada de estrellitas en la alfombra, un Ocho y Medio con cinco salas más que un Cinemark o Multicines (aunque sí venden canguil y nachos con queso), donde ahora que ha pasado el festival se presentan películas como Broken Flowers, de Jarmusch, o A History of Violence, de Cronenberg. A pesar de que la oferta es bastante buena, supongo que a la programadora no le molestarían las sugerencias y que no pediría a sus clientes que “con todo el respeto que se merecen eviten en lo posible hacer críticas sobre su gestión en la empresa a la que representa”. Filmecuador es un recurso de lujo para los amantes del cajón de sastre.
En fin… The Showroom tiene también una cafetería y un restaurante con un bar, que suele estar repleto después de las funciones, donde como ya se imaginan, la gente comenta las películas con un café o una cerveza en mano, algunos hacen negocios, los directores responden preguntas y donde yo les extraño, más que nunca, a los compañeros de los EDOC. Es que ningún café se compara al del Ocho y Medio (no por sabor y menos por el sobreprecio), si no por los gratos comentarios del Armando, el entusiasmo de la Jose y el Artur, Iván y Simón palabreando a la Julia (¿se llamaba así la pasante alemana?), Aldo adolorido por la película que acababa de ver, Alfredo fumando y eso que Alfredo no fuma.



Redacté algo de la información que viene a continuación para Cinememoria, ya que en cierta forma fui en representación de los Encuentros del otro cine. Sepan los cinememorios que recibieron mi informe que no suelo autoplagiarme, pero hay que economizar el tiempo y quería compartir con mis lectores (wow, ¿cómo sonó eso?) algunas de mis impresiones sobre lo que vi.
Digamos que Sheffield es un festival mediano por lo tanto todavía familiar, no tan divertido como los EDOC, con una programación bastante buena y dentro de Inglaterra una buena oportunidad para hacer negocios. Dicen también los entendidos que es la ocasión para ver lo que no pasarían en la TV inglesa y por eso escuché a gente algo molesta porque este año parte de la programación era muy del tipo documental de televisión.
Sin querer, la programadora lo justificó cuando presentó Benigno, al decir que este año Sheffield quería festejar al género documental en toda su anchura y por lo tanto presentaba películas inicialmente comisionadas por canales de televisión, pero que ya se quisiera Inglaterra que sus canales encargaran películas con tantas libertades estéticas. Y yo que creía que la BBC lo era todo, pues resulta que hasta ahora no he oído en ningún país a alguien que esté contento con su televisión.
Y a continuación, mis preferidos de Sheffield:

THE 3 ROOMS OF MELANCHOLIA
Pirjo Honkasalo, Finlandia, 2004
Una mirada al conflicto chechenio, a través de la devastación que ha traído a los niños de ambas partes.


Como decía mi profesor de historia del documental y crítico de la Positif, Michel Cieutat: “Pensez cinéma!” Imposible no recordarlo gritando su máxima cuando veo este filme. La directora pensó “cinéma” cuando concibió su proyecto, cuando lo filmó (ella es la camarógrafa), cuando lo editó. Es cine en su total expresión. Con esto quiero decir que la película no cede a ninguna presión de estilo, que la directora respeta su propio ritmo de principio a fin, que logró filmar el conflicto chechenio de una manera sublime, aprovechando el paisaje, la línea del horizonte, la bruma de San Petersburgo y la inmovilidad de la geografía de la zona de Grozny no como el simple lugar donde pasan los hechos, sino apropiándose de la geografía en servicio de la narración.
El documental puede ser más cine que la propia ficción, cuando al hablar de cine hablamos de una búsqueda del lenguaje, de una manera de contar, de una manera de dejar que el tiempo circule, de cómo construir un personaje y cómo establecer tensiones. Y si a esta lección de cine le añadimos la importancia del tema, la fuerza de lo real, creo que tenemos una verdadera obra maestra.
APAGA Y VAMONOSManel Mayol, España, 2005
En lo que ahora es Chile, los Pehuenches-Mapuches han salido victoriosos frente a la conquista inca y luego la española. Sin embargo, no han podido contra Endesa, el gigante hidroeléctrico español que está destruyendo su tierra y su identidad.

Dentro de la selección del festival, esta es tal vez la película que más me hizo reflexionar sobre un asunto que se discutía mucho en la redacción del HOY y sobre el documental en general. ¿Qué debe prevalecer, lo interesante sobre lo importante, o viceversa? Yo siempre he sido partidaria de un periodismo que eduque, para mí es una actividad que exige un compromiso que va por ese lado y por lo tanto voy por lo importante. De alguna manera, al momento de elegir una película para ver, creo que empiezo aplicar el principio de lo importante sobre lo interesante también.
Y aunque este documental es superinteresante, creo que todo el mundo lo tiene que ver porque es importante. Está muy bien hecho, con unas entrevistas muy reveladoras, lindísima fotografía (los 35mm se notan) y la historia muy bien contada, me molesta un poco la música algo punketera que no le va a la pasividad de los Andes (no creo que hacía falta para demostrar que es un documental militante), creo que le sobran algunas escenas y que no siempre aplica el principio de menos es más, pero por sobre todo es el tipo de documental que tiene que existir, por principio.
Me encanta también que sean dos españoles los que tomen la bandera mapuche y se vayan en contra de Endesa. Me imagino muy bien a Manel y Esteban -el productor- en los EDOC, no solo mostrando su película, si no también bailando y tomando con nosotros en el Seseribó.
Pero volviendo a Apaga y vámonos, espero que lo puedan ver. Esta película tiene que mostrarse y a nosotros lo que nos queda es reaccionar, no vaya a ser que nos quieran instalar una Endesa en algún río del Oriente (lo triste es que así como Chile ya vendió más del 70% de su agua, nosotros también hemos feriado otros recursos).

AVENGE BUT ONE OF MY TWO EYES
Avi Mograbi, Israel, Francia, 2005
Mograbi crea una analogía entre Sansón, el héroe bíblico judío, y los “suicide bombers” de la Palestina contemporánea.

Al final de la proyección, un espectador le dijo a Mograbi que si bien es cierto de entre sus películas esta no es con la que más ha disfrutado, es de largo la más importante. Estoy 100% de acuerdo. El Avi Mograbi que me hizo reír en How I learned to overcome my fear and love Arik Sharon ya no me sacó ni una sola risa. Aparte de desgarrarme por casi dos horas, es junto con Herzog (por Los fuegos de Satán) el único documentalista que me ha aterrorizado literalmente.
Es la segunda vez que veo Avenge (la primera en mi Jerusalén añorada), las dos veces se me han ido las lágrimas y cada día estoy más enamorada del cine de Mograbi porque es de una transparencia ética inigualable.
Como ya lo saben, Avi Mograbi es mi ídolo. El también lo sabe pero a pesar de eso sigue siendo serio y un poco seco (estoy pensando que a lo mejor solo es muy tímido). Llegó a Sheffield feliz de su viaje a Buenos Aires (estuvo presentando su película en el DOC BAS), y me cuenta que ha pasado en entrevistas todo el día y comiendo carne.
No quiero generalizar ni criticar a la prensa ecuatoriana porque en los pasados EDOC, al otro lado de la medalla, me encontré con periodistas de primer nivel. Pero son los menos. Me dio algo de vergüenza ajena pensando que si Mograbi viniera a los EDOC no se encontraría con Quintín, si no en la sala de algún periódico guayaquileño (no por regionalista sino porque pasó, pero en Quito se dan estas barbaridades también), preguntándole “Yyy, ¿de qué se trata su película?...”
Recuerdo esa mañana caliente, en Guayaquil, cuando Alfredo prefirió salir de la sala y dejarme a mí traducir a Andrei y Celesta, quienes, a su vez, me pidieron que hablara por ellos, porque a la final habían oído las mismas preguntas diez veces y seguramente yo debía saber las respuestas de memoria, también. En fin, este abril Avi tampoco podrá venir, pero algún día será.
Me entero que su hijo está en la cárcel por objetor de conciencias, ya que se negó a ir a la armada. Me impacta mucho la noticia y me sorprende la calma del padre. El está más tranquilo con su hijo preso que si estuviera amedrentando a palestinos. Así debería ser en todo hogar israelí.
EL INMORTALMercedes Moncada Rodríguez, México, España, 2005
En Nicaragua, dos hermanos confrontan sus recuerdos de la guerra, cuando uno era parte del Ejército Sandinista y el otro combatía con los Contras.

Abril. Vísperas de los EDOC. Salíamos de la oficina en la Venezuela a almorzar pan de yuca y yogurt, el mismo día que a la Gabi le robaron el celular (pídanle que les cuente la historia post-robo, es totalmente surreal). Íbamos conversando sobre La Pasión de María Elena, que a ella no le había gustado porque la encontraba filmada desde una perspectiva de niña rica. Tal vez lo pongo muy simple y sería mejor que ella lo explicara. En todo caso, por eso tal vez no me entusiasmé mucho y no la vi.
Pero El Inmortal me gustó muchísimo. En algo me recuerda a La Ciénaga, por la manera de filmar, por cómo el calor y la humedad logran salir de la pantalla, esa aproximación mística a Dios y lo divino, la cámara en mano filmando la calle principal en medio pueblo. Me encanta el juego con a la ficción (los 35mm ayudan) y además que cuenta historia muy fuerte y que seguramente se repitió en Nicaragua: hermanos en diferentes bandos, matándose.
En tema financiamiento, ahí están Ford, Sundance y Jan Vrijman. Cuando se quiere, y se trabaja en serio, se puede.

MAD HOT BALLROOM
Marilyn Agrelo, EU, 2005
La clase de baile de salón es incluida en el programa de varias escuelas de Nueva York. Luego de semanas de entrenamiento llega el concurso interescolar.

Luego de una sobredosis de documental, depresivo por lo general, estos niños son lo mejor que me pudo pasar. Lo bacán es que no solo es una película de niños bailando, sino que te permite ver o al menos reflexionar sobre los matices de la vida en NY, la migración, la interculturalidad, la vida en riesgo. En fin, un deleite.
Como Etre et Avoir, Promises o casi cualquier película que incluya niños, hay poco riesgo de no gustar. Y como en Etre et Avoir, es imposible terminar sin amarles a los niños y a su profesora. Si a sus comentarios tan inteligentes y punzantes a veces y a su manera de explicar las cosas le sumas que bailan con un swing que da ganas de comerles, tienes una película que te deja feliz, a menos que seas un amargado constante, o un apasionado de la sociología y ya me discutirán el tema de la manipulación, de los efectos del documental en la vida de los niños y demás, pero no ahora.
Misha acaba de llamarme. Farid, un amigable matemático de Algeria, y que resultó un amante del cine, nos invita a ir a Newcastle para ver Los sin tierra (documental dirigido por Miguel Barros y coproducido por El Deseo y Canal + en 2004), el que como lo anuncia la página de EGEDA “denuncia con maestría el sangrante reparto de las tierras de cultivo en el inmenso Brasil”. Así que aquí me despido. Una ducha caliente me espera y luego más documental.